31 de diciembre de 1975
Tres meses antes del nacimiento.
Estuvimos en la casa de Javier y aunque me parece increíble mi reacción ante la noticia que recibí, tú sabes Señor cuánta alegría sentí al saber que Marta nuevamente será mamá, y es lógica mi alegría, ya que para mí ha sido desde que nací la dicha más grande e inexplicable desde que supe que iba a ser madre.
Más tarde cuando estuvimos todos reunidos sentía muy dentro de mi alma la alegría de Marta ya que en mucho tiempo no la veía tan feliz, es por eso que no dejaba de observarla tratando de adivinar el milagro que comienza a realizarse en ella, que no vuelva la maldad a ella.
Después cenamos muy contentos, nos dimos el abrazo y presiento que es buen augurio para un año lleno de paz y comprensión.