12 de septiembre de 1976
Seis meses de edad.
Gracias Señor por esta dicha inmerecida, por esta palabra que es la primera en labios de nuestro hijo, porque más bello no puede ser lo que de esos inocentes labios escuchamos hoy, y qué mejor palabra que papá.
A ti también hijito agradece tu madre esta inmensa alegría, porque sin elegir, sin poder decirte yo tantas palabras hermosas que existen, has dicho la mejor, la del hombre a quien tanta gratitud después de Dios debemos tú y yo.
Ruego al Señor permita que así como hoy fue lo primero en acudir a tus labios siga siendo por siempre lo primero en tu vida, lo más sublime a tus ojos, a tu corazón; el único ideal de tu vida, ser como él.