21 de agosto de 1979
Tres años de edad
Qué tarde despertaste hijito, inmediatamente fuiste a que tu papá te cargara y al ver que estaban desayunando también tú pediste, pero comiste poco.
Estuviste iluminando mientras fui a lavar, y cuando regresé me dijiste que Conchita no quiso jugar contigo.
Hace tiempo que no jugábamos en el comedor y hoy que lo hicimos recordaste cómo jugábamos y querías que lo hiciéramos; no lo hice tal vez por comodidad, pero ya lo haremos pronto.
Te pusiste triste porque con energía te indiqué cómo iluminaras y no como lo estabas haciendo, pero después se te pasó.
Me dijiste que encendiera la televisión y que si no pasaban nada nos íbamos a comer; para tu suerte, sí había caricaturas, sólo unos momentos la dejaste y después la apagaste.
Observaste el cuadro de la Santísima Virgen que tenía las flores marchitas y dijiste que fuéramos a traerle más; me mostraste las del laurel y otras amarillas. Cuando ya estaban colocadas dijiste que la Virgencita estaba muy contenta.
No querías comer crema de chícharo y al explicarte que te alimenta bien por ser verdura, con gusto te la comiste.
Con qué entusiasmo fuiste a preparar toallas, cepillos y ropa (para todos) porque nos íbamos a bañar; para papá llevaste una playera que casi no se pone (azul), calcetines (color naranja), pañuelo (azul marino) y calzoncillos (azules). Para ti, suéter (azul), chamarra (café) y playera blanca. No combinaba ningún color. Fuiste a la cocina y me preguntaste que dónde estaban los pantalones de papá porque no los encontrabas, tampoco mis vestidos, y te dijimos que iríamos nosotros a prepararlos, pero seguiste buscándolos.
Me pediste de cenar muy pronto porque tenías hambre y después preparaste Choco Milk.
Comentaste que cuántas cositas te compraría papá en Abasolo y te expliqué que deberíamos ir primero a la iglesia y al salir te compraríamos lo que quisiéramos, que siempre fuéramos primero a ver a Dios y después Él nos daría lo que quisiéramos.
Qué pronto te dormiste, estabas demasiado molesto antes de entrar a la iglesia porque tu papá te quitó el calibrador, ya después pensamos que pudo haber sido tu disgusto por el sueño que tenías.
Despertaste cuando ya veníamos de Abasolo y no quisiste quedarte en tu recámara y lo hiciste con nosotros, pero cuando te dije que tu hermanito lloraba mucho por estar solo, te fuiste con él a las dos de la mañana.