1 de septiembre de 1979
Tres años de edad
Enseguida que te levantaste me dijiste que te hiciera una casita, pero no pude hacértela porque tenía mucho quehacer; ahora pienso que debí de habértela dibujado.
Perdóname por haberte reprimido tan severamente si no estabas dispuesto a ayudarme como otros días; debí de haber comprendido que en ocasiones nuestro estado de ánimo así es.
Fuiste con tu papá a caminar y de regreso te caíste, sonó tan fuerte tu cabecita que me asusté; cuando te fui a ver te quejabas porque te dolía mucho, traías unos calcetines que te dio tu papá, de él, y al entrar te consoló mucho ver que íbamos a hacer pan en el horno y ya nos ayudaste, y sin haberse cocido estuviste comiendo.
Nos recordaste que le faltaba ponerle pasas, te enseñé qué pocas eran porque comías muchas.
Escuchaste el comentario que yo no tenía deseos de ir a Abasolo y dijiste que tú sí y que querías que pronto Diosito te mandara a tu hermanita para que nos acompañara a Abasolo y viera la carretera.
Pediste de cenar en la cama y lo hiciste muy bien, después rezaste y te dormiste muy temprano.