28 de septiembre de 1979

Tres años de edad.

Con qué inocencia hiciste el comentario de que te compremos focos de colores para cuando vayas a la escuela iluminen todos tus cuadernos, primero Dios, y así no los pierdas nunca.

Llegó la sobrina de la señorita Alicia hasta donde estaba yo con la niña y le dijiste, —vente Josefina, porque vas a despertar a la niñita y después llora. Ya que salió, cerraste la puerta.

Me ayudaste a hacer de comer. Al moler galletas (porque no tengo pan molido) le pusiste agua para que se moliera mejor; después te expliqué por qué no se le pone agua, y al ver como hicimos los bisteces empanizados me dijiste que por qué no hacemos diariamente eso de comer y te dije que no venden muchos, sólo pocos. Al momento de comer me dio mucha alegría ver que pediste de lo que habíamos hecho y comiste muy bien, a pesar de que casi no comes carne.

También aceptaste lo que me ha costado tanto trabajo reanudar —y es que aceptes continuar tu enseñanza a leer— y nos causó grande alegría.