12 de octubre de 1979
Tres años de edad.
Algunas ocasiones que abres la puerta de la recámara (en la madrugada) me he sobresaltado tanto que mi susto dura un tiempo considerable, por eso te pedí que tocaras en lo sucesivo, y hoy me sorprendió gratamente escuchar ese débil toquido que con tanto, tanto amor recibió mi corazón.
Al ver que iba a inyectar a tu papá, te molestaste mucho y dijiste que no lo inyectara, por lo que te pedimos que te salieras, pensando que ya no me dirías nada, y al ver que estaba a punto de inyectarlo me ibas a quitar la jeringa pero rápidamente la retiré y te dije otra vez que te salieras y te pusiste a llorar, entonces te explicamos que el doctor se las dio para que se aliviara y dijiste que entonces le pusiera una únicamente (porque son cuatro diarias). Lo que hice después fue inyectarlo cuando ya no estabas con él.
Llegaste de afuera y me dijiste que estabas lavando unos trapitos con la señorita Alicia, y que lo habías hecho porque el señor ya no estaba soldando.
Fuimos a cortar flores al jardín y parecías tan satisfecho al verlas en la recámara que dijiste —mire qué contento y qué lindo se ve Diosito y toda la recámara con las flores.
Tu papá fue a Abasolo y te llevó, venías muy contento.
Desde que te enseñé cómo se hacen los bisteces empanizados quieres que hagamos, como ocurrió esta noche.