25 de octubre de 1979
Tres años de edad.
Buscas todas las oportunidades para estar con tu papá, por eso, al ver que ya se iba en la camioneta, le pediste que te llevara y fuiste con él.
Leíste muy bien las palabras que hoy te mostré. También leíste las cinco vocales. Más tarde, te dije que jugáramos a leer y no quisiste, por lo que te pregunté el por qué y dijiste —vamos a leer.
Después de bañar a la niña, me ayudatse a vestirla; te iba a pedir que no lo hicieras pero te vi tan entusiasmado que sentí tristeza negártelo.
Estuviste llorando porque te pegó Luz. Viste un momento la televisión, después la apagaste y me pediste que mejor rezáramos el Santo Rosario, y al estarlo rezando te quedaste dormido. Como si pareciera que el ángel del Señor cerrara tus ojos y pedirte que después sólo para el Señor siguieras rezando, pues tenía tu hermoso rostro ese semblante de santidad que distingue a todos los niños como tú.