27 de octubre de 1979

Tres años de edad.

Con qué insistencia me pides que me pinte, hasta te molesta porque no lo hago con rapidez, ya que tú me proporcionas las pinturas con las que quieres que lo haga.

Fuimos con tu nonno a la casa de un tío de tu papá que se llama Arcángel Constantini y te portaste muy bien, jugaste mucho en la camioneta, solo que un poco brusco con tu hermano.

Me diste un besito y me causó mucha alegría que lo hicieras.

Ahora sí leíste muy bien; gracias, hijo, por devolverme el entusiasmo perdido.

Rompiste un plato, y aunque me di cuenta que por traviecito lo hiciste, para que no te sintieras tan mal, al verte tan asustado te dije, —¿verdad que no lo hiciste a propósito? Y te tranquilizaste mucho. Acabándote de bañar te saliste y te enlodaste la ropita y todo.