Domingo 27 de julio de 1980

Cuatro años de edad.

No nos quisiste saludar cuando despertaste.

Sabiendo que irían a la santa misa, desayunaste muy bien y no querías dejar que te vistieran, pero al decirle a tu tía Vicky que no te vista ya dejaste que lo hiciera y te fuiste a la santa misa con tu papá.

18 de julio de 1980

Cuatro años de edad.

Aún te quedaste dormido cuando fuimos a Pénjamo a que me hagan análisis, y me dio tristeza verlos tan quietos, tan hermosos, y dejarlos tal vez por unas horas.

Cuando regresamos, estabas jugando afuera y fuiste a encontrarnos y a ver qué te habíamos comprado; sólo habíamos traído algunas cosas que hacían falta en la cocina.

Nos dijo tu tía Virginia que no quisiste desayunar y sólo te comiste un pedazo de tamal cuando llegamos.

Te fuiste a jugar con las niñas del Señor Félix; como me siento tan mal, es un gran alivio que te portes bien conmigo como lo has hecho hoy.

Pensábamos ir todos con tu papá a Pénjamo, pero tu hermano no traía ropa y no alcancé a arreglarlo; por lo que sólo tú fuiste con tu papá y tuvo que dejarte en la camioneta con tu tío Luis porque te dormiste.

Eres muy brusco para jugar con tu tía Vicky, por lo que ella prefiere, en ocasiones como hoy, dejar de jugar; no tenía mucho, cuando fuiste y, muy quedito, me dijiste —mamá, dígale a tía Vicky que juegue con nosotros a la comidita. Después de oírte decir que te portarás bien, siguió jugando con ustedes.

Lunes 7 de julio de 1980

Cuatro años de edad.

Despertaste muy temprano y te arreglamos para llevarte a retratar para tu diploma tamaño infantil, tres cuartos de perfil, qué lindo vas a salir, primero Dios. También pedimos otra fotografía donde están tú, Alejandro y tía Vicky.

Tu plana de hoy es bra bre bri bro bru. Estuviste iluminando mucho tiempo; lo que más hiciste fue dibujar: casitas, trenes, animalitos; es sorprendente ver tu iniciativa y con qué rapidez haces las cosas.

Sabes hijito, estoy un poco preocupada porque alguien me hizo una observación respecto a ti. Esto es que no encuentran alegría en ti, que eres un poco retraído, hasta indiferente, ante las cosas que pasan a tu alrededor, y esto es debido a tu completa dedicación de tus dibujos, descubrimientos y estudio.

Más tarde fuimos a caminar; jugamos a matarile-rilelo, la rueda cafetera, la rueda de San Miguel, la víbora de la mar y los listoncitos, y ya que nos veníamos querías que siguiéramos jugando.

Domingo 6 de julio de 1980

Cuatro años de edad.

Me preguntaron tus primos la hora en que despertarías, y les dije que entre nueve y diez, y qué sorpresa me diste a las 7:20 que fui a tu recámara y ya estabas despierto mirando con una gratísima sonrisa a tus primos; te explicaron que anoche que llegaron ya estabas dormido.

Los invitaste a ver la televisión y viste Burbujas, y por estar viendo este programa, no fuiste a desayunar temprano.

Me pediste permiso de sacar los juguetes, y te dije que sólo los grandes, pero los sacaste todos y estuviste jugando con ellos; hiciste después carreteritas con tus carritos en el lodo, y están muy sucios tus juguetes de lodo.

Hiciste una plana de la palabra cual y un dibujo de Mafafa y Pistachón, dos personas del programa Burbujas.

Fuiste a la bodega con tu tía Vicky y te llevaste un libro del pato Donald para que te lo leyera, pero ella no lo leyó y te pusiste muy triste; lo que hiciste fue observar cómo mataba ratas, con un rifle, tu tío Luis, y también les ayudaste a buscar huevos.

Con gran interés seguiste a tu tío Luis cuando, al dejar caer desde arriba de las pacas unos huevos, se rompió uno que ya olía muy mal, y lo llevé hasta donde había agua para que se lavara la cara y el pelo.

Se fueron a bañar y nadie te ayudó a enjabonarte, sino tú solo, y muy bien.

Estuviste llorando porque tu hermano te ganó a comer, y lo que hice fue decirle a tu hermano que comiera más despacio.

Fuimos a caminar a la casa de tu tía Martha, y al ver que estaban regando te metiste a la pileta y le bajabas y subías la palanca del tubo para que saliera con más presión el agua; después, con los pies, hiciste que nadabas y mojaste la ropa, a Luz y tía Vicky. Cuando saliste, tenías tanto frío que tuve que darte una sabanita de la niña, y después tu tía Martha te prestó un suéter; de regreso querías pingüicas y tía Vicky te las cortó.

Te venías quejando mucho de que te picó un mosco en tu espalda.

Estuviste rezando muy bien, después viste un momento la televisión y te quedaste dormido tan lindo, tan santo, que no cabe en mí tanta ternura que siento por ti.

Sábado 5 de julio de 1980

Cuatro años de edad.

Despertaste muy contento y fuiste a pedirme permiso de sacar los juguetes, y querías que jugara contigo; fui para ayudarte a hacer tu casita, le pusimos una mesita con su mantel, después tomaste una llantita de madera diciendo que es la cazuela del mole, hiciste un fregadero, los asientos de un camioncito destartalado los pusiste en la sala.

Qué bien comiste por el interés de ir a Abasolo; al estar allá te pusiste muy triste porque tu papá nos dijo que lo esperáramos en la camioneta, y al verte así te llevó con él.

Compró una bolsa de dulces y te enojaste con tu hermano porque los dos los querían, pero finalmente los dejaste porque al intentar comerte uno no te gustó, y los dejaste todos esparcidos.

Le pediste a tu papá que te comprara chicles pero no lo hizo porque ya traían los dulces. Al ver que me compraron esta libreta, la pediste para ti por lo que tuve que mandar comprar otra para ti, y en ese momento te dicté las palabras qué y cuál e hiciste una plana de que.

Te dimos un elote pero no lo quisiste porque te enchilaste. Te iban a bajar de la camioneta y no querías hacerlo.

Estuviste iluminando hasta muy noche un cuadernito que compramos para ti (de la pasta) y tuve que llamarte a dormir con el fin de que dejaras ya eso. Rezaste muy poco porque ya te veías muy cansado. Ya estabas dormido y llegó tu tía Amalia con sus niños, y cuando acostaron a Elisa contigo, la abrazaste aún dormido.

(Fuiste a ver a tu maestra y estuviste muy inquieto jugando.)