28 de marzo de 1980
Cuatro años de edad.
Qué semblante tan distinto al de ayer se observa en tu hermosa carita. O tal vez se deba a que estas mejor de tu ojito, gracias a Dios.
Te queda tan apretados tus zapatos que ya es necesario comprarte un número más grande. Ojalá no te lastimen mucho, así te los puse.
A pesar de haberles pedido que hoy no te fueras a jugar, antes de que terminaras de desayunar te fuiste, hasta te fui a buscar para darte tu leche. No quería que te fueras tan pronto para que me acompañaras y ayudaras a hacer algunas cosas, pero ya llegará el día en el que tengas más conciencia sobre lo importante que es para nosotros que también nos regales un poco más de tu valioso tiempo.
Le pegaste a la niña del señor Félix, y al intentar pegarte me dijiste que lo hiciste porque ella también te pegó y te jaló el pelo, por lo que ya no te pegué. Le ruego a Nuestro Señor que siempre nos digas la verdad.
Nuevamente cortaste flores del tulipán y las acomodaste en el pasto.